A China pasando por Iberoamérica. El camino más largo puede ser el más corto

En la década de los 80 las relaciones entre China y Latinoamérica eran casi inexistentes. El hermetismo tradicional Chino y la aplicación de la doctrina Monroe fueron los obstáculos principales a la hora de abrir vías comerciales entre ambas regiones. Con la llegada de la crisis de la deuda y el fracaso de las políticas económicas que Estados Unidos y los IFIS aplicaron en Iberoamérica la doctrina Monroe pierde fuerza, como consecuencia, los estados iberoamericanos evitan las políticas proteccionistas que se venían aplicando en la región e intentan ampliar sus conexiones comerciales más allá del continente americano. China, buscando ampliar el consumo dentro de sus fronteras y viendo el potencial como cliente que posee esta región, pasó a ser uno de estos nuevos socios.

A pesar del desarrollo que ha experimentado el comercio bilateral entre ambas regiones en las últimos diez años, y del aumento de la proporción que representa en el comercio exterior total de cada parte, ésta sigue teniendo mucho margen de crecimiento. En los últimos años, según datos de la Aduana de China, las exportaciones a América Latina sólo supusieron en torno al 6% de las exportaciones totales mientras que las importaciones rondaron el 7%. Si lo ponemos en correlación con el poderío económico es evidente que el comercio bilateral tiene potencial y espacio para desarrollarse. Cabe resaltar el desequilibrio existente entre los países de Latinoamérica en lo que respecta a la incidencia en esta balanza de exportación e importación. En 2011, las exportaciones realizadas a Brasil, Argentina, México y Chile ocuparon el 61.3% de las totales, y las importaciones el 75.4%. El intercambio bilateral, que en 2013 se acercó a los 274.000 millones de dólares, máximo histórico, en 2014 solo alcanzó los 263.000 millones de dólares. Esta disminución se debe a la caída que registró el valor de las exportaciones de la región a China, un 10%, compensada por un alza del 3% del valor de las importaciones. Cabe destacar que 2014 fue el primer año de caída de las exportaciones de América Latina a China en el presente siglo, ya que las mismas registraron aumentos incluso en 2009 y 2013, cuando los envíos al mundo habían caído. Esta caída se obedece a una reducción de la demanda de materias primar de ese país.

Desde la perspectiva de la economía global, las relaciones comerciales bilaterales están en una etapa de reajuste, por lo que, durante este periodo, se mantendrá un desarrollo relativamente rápido, si bien inferior al de los años precedentes debido a que el crecimiento de las economías China e Iberoamericana se encuentran en un momento de menor crecimiento. En el próximo lustro, China planea aumentar las importaciones y el consumo interior, lo cual servirá para fortalecer aún más las relaciones comerciales bilaterales.

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